- Acabado perfecto: Una labor de
punto de cruz bien
hecha muestra en el derecho de la tela la cruceta con los puntos de cruz
inclinados en la misma dirección. Esto le da uniformidad y luz.
- Ampliación
de un diseño: Para ampliar un
motivo, el método más simple es el de aumentar el número de hilos
que se recogen en cada punto, o bien, en el caso de la tela aida,
tomar más de un cuadrado a lo alto y a lo ancho.
- Bordado demasiado grande:
Si la labor es muy grande, es aconsejable ir protegiendo, con un papel de seda o
un paño blanco, la parte ya realizada, así no la rozarás.
- Bordado sobre lino: Cuando se trabaja sobre
lino, salvo que se indique de otra manera, el
punto de cruz debe formar
un cuadrado regular: los hilos se cuentan con mucha precisión, lo que quiere
decir que se cuenta el mismo número de hilos de la trama del tejido, ya sea en
horizontal o en vertical.
- Cantidad de los colores:
Después de elegir los colores y la calidad de los hilos que se adapten mejor al
bordado que deseas realizar, cómpralos en una cantidad ligeramente superior a la
necesaria: una diferencia, aunque mínima, en la "tintada" de una madeja del
mismo tono desluciría el efecto final.
- Dimensiones del punto:
El punto, para que el resultado sea apreciable, debe recubrir enteramente el
tejido que se va a bordar. Son excepción de esta regla algunos diseños en los
que los puntos están voluntariamente distanciados (generalmente para manteles y
cojines de tela rústica).
- El
peso del tejido en coordinación con el del hilo:
No se puede trabajar con un hilo demasiado consistente sobre un tejido
delicado o ligero, ya que la trama de la tela quedaría alterada; por
otra parte, un hilo demasiado fino acabaría resultando invisible.
- Guardar un bordado:
Si tienes que guardar durante tiempo una labor bordada, envuélvela en papel de
seda o en un paño de tela y no hará falta plancharla.
- Las
dimensiones del diseño en armonía con el peso de la tela:
Muchos motivos pequeños desaparecerían en un robusto
cañamazo.
En este caso, es mejor cubrir enteramente el fondo con un color
uniforme, o bien recurrir a la ampliación del diseño.
- Longitud de las hebras: Conviene usar hebras que no
superen los 50 cm, para evitar que el hilo se retuerza y acumule tensiones.
Cuando esto suceda, levanta la labor de manera que el hilo caiga hacia abajo; el
peso de la aguja le dará de nuevo la tensión justa.
- Mantener el bordado en buen estado:
Cuando guardes la labor de un día para otro, protégela del polvo con una tela
limpia. También mientras se borda es conveniente proteger la zona de tejido que
ya está bordada con una tela limpia, para no ajarla con una excesiva
manipulación. Y, por supuesto, trabaja siempre con las manos bien limpias.
- Planchado:
Cuando tengas que planchar una labor, coloca una toalla, encima de la tela con
el bordado tocando a la misma y, por el revés, ve pasando varias veces la
plancha hasta que la labor quede lisa por completo; es preferible pasar la
plancha varias veces ya que, si está muy caliente, puede aplastar el bordado.
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